lunes, julio 31, 2006

Sucede...

Cuando vienen amigos siempre los llevamos al mejor mirador: “Restaurante Las Carmelitas” para que contemplen la puesta de sol y se vayan enamorados de la bahía, las últimas tres ocasiones todo ha estado perfecto, excepto por el servicio “discriminatorio” de los meseros, cabe señalar que en ese restaurante el 90% de los clientes son gringos y como gringos además de quedarse asombrados por la belleza de nuestra bahía a unísono piden “guacamole con totopos” (leerlo con acento gringo), de ahí que el guacamole en ese restaurante sea un requisito indispensable, bien, ya en tres ocasiones nos han negado el guacamole con los siguientes pretextos: “se nos acaba de terminar, hoy no tenemos guacamole, los aguacates están muy verdes así que no hicimos...” esas han sido las excusas en éstas últimas visitas. Lo más curioso es que mientras a nuestra mesa (de mexicanos) nos dan un “buen” pretexto para no servirnos guacamole, en la mesa de enseguida un mesero dice: “Sir your guacamole is here, enjoy!”. La discriminación se ha vuelto un mal común entre nosotros mismos, ¿Por qué negarnos un guacamole? No lo sé, tal vez deban guardar esa porción para cuando los gringos pidan más (ante todo el buen servicio). Éramos dos mesas de mexicanos, más no los únicos mexicanos, pues los meseros, los cocineros, los del bar y los dueños, son mexicanos también. Finalmente nos sirvieron guacamole y descubrí que ahí al pedirlo se debe pronunciar con acento gringo la palabra "guacamole" además de echarle una mirada de: “si me dices no, voy a la cocina y me lo hago yo!”.

La puesta de sol ahí se las dejo, pa' que se animen y suban a las Carmelitas, al cabo ya saben como pedir guacamole ;-)

Photo by sglez